Cuatro de la mañana. Duermo profundamente. Algo me despierta. La habitación está completamente a oscuras. Alguien me toca. Es un brazo. Me coge por la cintura y me atrae hacia sí. Vuelve la calma y todo queda tranquilo en la habitación. Sonrío.
-Te quiero.
-Y yo.
Vuelvo a dormirme, cien veces más feliz que antes. Es imposible describir lo bien que puedes llegar a sentirte cuando te despiertas en medio de la noche porqué la persona a la que quieres te busca entre las sabanas para abrazarte.

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